Pregúntate:
Diciembre no solo trae luces, villancicos y cenas perfectas. Trae reflexión. Entre brindis y fuegos artificiales, muchas parejas se preguntan: “¿cómo llegamos hasta aquí?”
- ¿Mi pareja y yo hemos terminado este año más cerca o más lejos?
- ¿Nos la pasamos discutiendo sin razón?, ¿Hubo más silencios incómodos que soluciones?
- ¿Nos sentimos realmente solos o acompañadaos?
- ¿Anhelamos tener sexo o nos la pasamos abrazando costumbre en lugar de deseo?
- ¿Nos miramos mas con honestidasd?, ¿Nos dijimo slo que sentiamos?.
- ¿Logramos cumplir lo que nos quedó pendiente?
Es fácil decir “estamos bien”, sonreír y levantar la copa. Pero la verdad se esconde en los detalles invisibles: discusiones que se repiten y se apagan sin resolver nada, silencios incómodos que pesan más que cualquier palabra, decisiones que siempre quedan para mañana… o para el próximo año. Y así, mientras el mundo celebra, nosotros acumulamos distancia sin darnos cuenta.
La rutina es un ladrón silencioso. Te hace sentir “acompañada pero sola”. Compartes el sofá, la mesa, incluso los planes… pero el deseo se disuelve en la costumbre. Esos abrazos automáticos, esas sonrisas que ya no sorprenden… te recuerdan que algo se perdió entre las luces y los villancicos.
Mirar con honestidad qué funcionó y qué quedó pendiente es incómodo, pero necesario. No se trata de culpar, sino de reconocer la verdad: qué alimentó la conexión, qué se dejó morir, qué se puede rescatar antes de que el año termine. Hacer esta pausa es un acto de valentía, un regalo que te das a ti y a tu relación.
Recuerdo una Nochebuena hace un par de años. La cena estaba lista, los platos perfectos, las luces del árbol encendidas… y yo sentada al lado de mi pareja, sintiéndome completamente invisible. Él hablaba, yo asentía; reíamos cuando era necesario, pero por dentro sentía que todo era un acto. Cada gesto parecía medido, cada abrazo un protocolo. Esa noche me dormí sola en la misma cama que él, con la sensación de que algo esencial se había perdido entre los villancicos y los brindis.

Antes de que termine el año, haz una pausa y evalúa tu relación.
Si sientes que la rutina y los malentendidos te están alejando de tu pareja, agenda una sesión antes de que empiece el año nuevo. La claridad hoy evita resentimientos mañana.
💌 Si quieres aprender a comunicar sin miedo y sanar lo incómodo sin destruir la conexión, agenda tu sesión:
