En medio de la temporada de Acción de Gracias, es normal que aparezca una presión silenciosa: la idea de que deberíamos estar agradecidos, calmados, felices y “plenos” en la relación de pareja.

¿Realmente siempre estaremos plenos?
No.
Lo que sí existe es una pareja que sabe mirar a tiempo lo que le incomoda, hablarlo sin destruir la conexión, y agradecer lo que sí funciona sin negar lo que necesita atención. Y ahí empieza la intimidad real.
En estas fechas donde todos hablan de gratitud, abundancia y “ser feliz pase lo que pase”, es fácil caer en la mentira más común de las relaciones: la plenitud no es un estado permanente… es un trabajo silencioso entre dos.
Y ese trabajo incluye lo que nadie quiere admitir: conversaciones incómodas, momentos tensos, silencios que pesan y decisiones que cuestan más que quedarse callado. Pero lo cierto es que el temor a incomodar a tu pareja vale menos que vivir una relación donde todo se acumula, nada se habla y el amor se desgasta en automático.
El secreto de la intimidad no es evitar lo incómodo: es leerlo
Todos tenemos “secretos” de convivencia. No secretos oscuros, sino esos detalles que ocultamos, suavizamos o preferimos no tocar:
- “No digo nada porque después se molesta.”
- “Mejor lo hago yo, es más rápido.”
- “No quiero sonar intensa.”
- “No quiero pelear por tonterías.”.
- Es que él es así, y me toca adaptarme».
Pero cada vez que te tragas algo, no estás protegiendo la relación: Estás protegiendo un conflicto futuro más grande.
El verdadero secreto de la intimidad es este: No evitar lo que te incomoda… sino acercarte lo suficiente para entender de dónde viene.
Acción de Gracias: Agradecer sin idealizar, agradecer sin negar
Agradecer en pareja no es repetir mantras ni hacer listas perfectas. Es mirar la relación tal cual es:
- Lo que duele.
- Lo que sostiene.
- Lo que funciona.
- Lo que ya pide una actualización.
Agradecer no es negar lo incómodo. Agradecer es entender que lo incómodo también te muestra lo que necesita moverse.
Porque sí: Hay cosas de tu pareja que no te gustan. Y no, no tienes que tragártelas “porque es Día de Acción de Gracias”.
Agradecer también es decir:
“Esto no me gusta… pero agradezco que puedo decírtelo sin miedo a que te rompas.”
Estar plenos no es estar felices siempre
Es estar disponibles, atentos, responsables y agradecidos por lo que sí está vivo en la relación, mientras se trabaja en lo que necesita cambiar.
La plenitud es una decisión diaria, no un regalo mágico. Y empieza cuando te atreves a hablar, a mirar, a agradecer y a sostener lo que sí vale la pena. Desde el equipo de Sexología y Parejas, te deseamos un Feliz Día de Acción de Gracias!
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